No escribo sobre las cosas que he visto, escribo sobre las cosas que he soñado...

viernes, 1 de julio de 2011

Llorar por amor
o por desamor.
Llorar un domingo,
o un lunes o un sábado.
Llorar en negro o en blanco.
Llorar hasta quedarse quieto.

Cuando quiero llorar, no lloro
Y a veces lloro sin querer, y no paro.
Como si los lagrimales no alcanzaran,
y la garganta se viera obligada a tragar la angustia.
Faltaría un grito,
¿Un algo que no sea llanto?

Llorar por sorpresa o premeditado.
Acordarme de algo y empezar a buscarlo.
Querer olvidarlo y desesperadamente enterrarlo.
Llorar como en un duelo, o
como en un nacimiento.
Llorar por ilusión.
Llorar porque se puede.

Llorar solo o acompañado.
Llorar más cuando te abrazan.
Llorar solo como los locos,
Como los perros,
Como los presos.

Llorar de  momento… o todo el día.
Llorar de a cuotas, o por largo rato.
Querer llorar de una vez y para siempre.
¿Llorar hasta siempre?

Llorar por desilusión.
Despedirse llorando.
Llorar por todo.
Llorar despacio, sin prisa o
llorar corriendo, a prisa.
Nadar, llover, ducharse, sufrir…
¿Vivir llorando?

Llorar hasta que te duela la cabeza., los labios, todo.
Llorar hasta empapar la almohada,
Hasta que te pesen los ojos,
Hasta que te quedes dormido.

Llorar sonámbulo, o en vigilia;
o en sueños, o en estado intermedio.
Pero seguir llorando.
Hasta la sequía,
hasta el hastío,
hasta el último día.
Y aunque sigan pasando los días…

Llorar,
Seguir llorando.
Hasta empezar a reírme mientras estoy llorando.
Y empezar a reírme más cuando me doy cuenta que pude llorar,
y que quiero llorar hasta olvidar el llanto,
 y poder darle sentido a tanto.


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